Leyendas del mundo (VIII): Vampiros


Vampiros, cada vez que escuchamos esa palabra, a todos nos vienen imágenes míticas ya sea el vampiro apuesto del romanticismo, el terrible y aterrador de Nosferatus o la extraña adaptación de los vampiros de Crepúsculo. Sea como sea, las leyendas de vampiros han estado presentes desde tiempos antiguos, cuando la población creían que estos seres, eran capaces de salir de sus tumbas para poder saciar su sed sed de sangre. 

Aunque hoy día, ya se ha demostrado que la interpretación de los vampiros va hacia otra perspectiva, siempre nos quedaremos con las historias que nos trasladan a universos de terror y sangre, creados por estos seres a veces de forma monstruosa y otras apuestas. Hoy, podrán descubrir una de esas leyendas sobre vampiros al más puros estilo inglés, quédate con nosotros y descúbrela. 

La leyenda del vampiros de Cumberland

Trasladémonos a un pueblo inglés llamado Cumberlad, al nordeste de Inglaterra, allí podremos observar una fabulosa granja que pertenecía a la familia Fisher. En esta granja, vivían un matrimonio que ya era muy mayor para poder vivir en esa zona tan húmeda y fría, querían muy intensamente poder trasladarse a un lugar más cálido para poder pasar el resto de sus vidas lo más cómodo posible. 

Puestos a mudarse, deciden en primera instancia poner a su propiedad en alquiler. Este primer intento no fue nada bien, ya que nadie quiso alquilar la fantástica propiedad. Fue debido en gran medida a que la casa, pasó todo un invierno a merced de las bajas temperaturas y quedó inhabitable para que allí se pudiera instalar nadie. Aunque la suerte les cambiaría a la familia Fisher cuando con el buen tiempo, 3 jóvenes compradores deciden apostar por esa casa 3 hermanos llamados: Edward, Michel y Amelia


Pequeño esbozo de la granja Curberland

La reciente llegada de los dos chicos y la apuesta joven, fue toda una sorpresa para la comunidad, pero todo fue como la seda, los chicos se adaptaron bien a la comunidad y esta los acogió con gran ilusión. El verano pasó tranquilo y apacible, como tendría que ser un buen verano, pero nada más llegar los primeros vientos que anunciaban el cambio de estación, las cosas se torcieron por completo. 

Un frío que calaba los mismísimos huesos, una humedad que dejaba un ambiente algo raro y ese viento que cortaba las mejillas delicadas de la joven Amelia. Una tarde noche, la joven salía como siempre de misa. La iglesia estaba situada muy cerca del camino que llevaba hacia el cementerio, por lo que este se podía ver a muy pocos pasos de la iglesia. Aunque esa vez, Amelia ve algo que le llama mucho la atención, hay algo que no cuadraba, algo que antes no estaba. Un agujero estaba en medio del cementerio, no era una fosa ni nadie trabajando en él, ¿Qué podría ser? 

Muy asustada, se apresuró a llegar a casa, cerró con llave y fue directamente al cobijo de su cama para tratar de olvidar lo sucedido. Amelia sentía que algo o alguien la había seguido. Esa misma noche, algo la despierta, un chirrido tan fuerte que incluso le molesta en sus oídos. Cuando pudo ver por fin en la tenue oscuridad, Amelia vislumbró a alguien que estaba arañando su ventana. 



La joven a penas reaccionó paralizada por el miedo, pero ahí estaba, frente a frente con un hombre con aspecto aterrador; la cara del mismo parecía estar hecha de cera, tenía unos profundos ojos negros y la boca abierta. Era una especie de hombre que rayaba entre lo humano y lo animal...sea como sea ahora estaba justo allí entre ella y su ventana y parecía que este hombre tenía mucha hambre

Cuando los hermanos pudieron escuchar el sonido de los cristales rotos, corrieron en su ayuda y pudieron ver como una especie de hombre con aspecto de insecto se inclinaba sobre su hermana, este estaba alimentando de su sangre. 

El hermano mayor, pudo alcanzar de un tiro en la pierna del ser, este huyó delante de todos los vecinos que se asomaron a ver que ocurría. Decidieron darle caza al vampiro pero todos los intentos fueron en vanos, había desaparecido como la niebla que desaparece en los pies al atravesarla. 

Los hermanos deciden trasladar a su debilitada hermana a Suiza para que sea tratada con los mejores tratamientos. Un año más tarde, los hermanos deciden volver a alquilar la propiedad, pero esta vez con sed de venganza, en esta ocasión el vampiro no iba a salir con vida. A su llegada los hermanos advirtieron al vecindario que debía protegerse en la iglesia y dar caza a este ser aterrador. 

Pasaron en alerta todo el otoño, hasta que los primeros vientos del invierno llegaron. Con la  fuerza de los rayos del sol, fueron en busca de esa madriguera que les había comentado Amelia que había en el cementerio. Esperaron a que hubiera algún cambio en el cementerio y cuando lo hubo, fueron a por él. Cuando llegaron a la madriguera, allí estaba, un ataúd viejo y maltrecho, cuando lo abrieron allí estaba el ser.


El hedor del cuerpo era insoportable, aun se podía ver la herida en la pierna del tiro que hace un año le dio uno de los hermanos, un agujero en la carne sin sangre, sin vida, muerta. Los vecinos decidieron cortarle la cabeza y quemarle y así lo hicieron. Después de esto no hubo más acontecimientos extraños en la comunidad, todo había quedado en calma. 

La granja de Cumberlad hoy día existe y es la protagonista de esta leyenda. Se siguen escuchando este mismo relato, que muchos aseguran que es un relato exagerado de una muchacha asustada por una noche fría de invierno. 

La primera vez que esta historia es contada fue en 1929 bajo la autoria del monje Montague Summers un conocido clérigo inglés.

Fuente: supercurioso.com



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