Letta el muñeco gitano encantado


Muchas personas creen que sólo los seres humanos pueden ser poseídos por entidades malignas que hacen sufrir a sus víctimas. Pero lejos de toda ficción, no solo los seres humanos podemos ser poseídos, ya que los objetos puede llegar a ser también poseídos aunque de una manera un tanto distinta a la posesión de una persona. 

Los objetos en su gran mayoría, son "poseídos" por una entidad negativa, cuando las mismas energías de una situación son tan fuertes que quedan grabadas en ese objeto, ya sea por continuas discusiones, acontecimientos atroces o simplemente que se trata de un cuerpo inerte al que adherirse, lo cual resulta mucho más fácil para una presencia maligna. 


Con la llegada de Internet, las historias de muñecos poseídos son cada vez más y cada día son miles las que aparecen en toda la red. Pueden ver algunas de las historias más famosas de las muñecas y muñecos poseídos, pueden visitar nuestro museo de muñecas poseídas y disfrutar de las historias de estos objetos malditos.  

Hoy, podrán conocer otra historia acerca de un muñeco muy antiguo que todas las historias que lo rodean, aseguran que este no tiene nada de juguete para poder regalar a nuestros hijos, quédate con nosotros y descubre la historia de Letta, el muñeco gitano encantado.

La llegada de Letta

En 1972 el Sr Walton regresaba a su país de origen para poder despedirse por última vez de su recién fallecida abuela, a la que más nunca podría llegar a ver ni a volver a escuchar su voz desgastada por el timepo, algo que sin duda para el Sr Walton era agradable. 

Walton hizo de tripas corazón al regresar a la antigua casa de su abuela, desde que era muy pequeño, no le gustaba estar en dicha casa, no por su abuela, si no porque en esa casa había algo que a Walton no le gustaba. Aunque esta vez, el viaje merecía la pena y en un acto valiente llegó a esa casa antigua y abandonada ya por el tiempo. 


Letta el muñeco real

Cuando llegó a esta casa, se encontró con un mar de botellas tiradas en el suelo polvoriento que dibujaban extrañas figuras en sobra cuando este pasaba el pequeño candil para poder ver bien que había bajo sus pies. Walton, nada más ver todas esas botellas tiradas en el suelo se apresuró a buscar alguna tan antigua que mereciera la  pena cogerla para ponerla junto a su gran colección de botellas antiguas. 

Cuando este hombre en busca de una botella extraña y bonita pasaba este candil vio una misteriosa sombra que no reflejaba la luz como las demás botellas. Acercándose a mirar bien de que se trataba, este de un salto, se calló y quedó sentado del enorme susto que este extraño objeto le causó. 

Al incorporarse y iluminar bien este objeto, se percató de que parecía un niño muerto sentado apoyado en la misma pared de esta casa. Una vez se percató de que no se trataba de un niño, este lo cogió con sus manos y se dio cuenta de que era un muñeco tan lleno de polvo que este con la tenue luz del candil parecía una luvia gris. Lo que Walton no se podía explicar era como podía haber sobrevivido este muñeco en tan buen estado, después de las innumerables inundaciones que sufrió esta casa.

El Sr Walton decide llevarse este muñeco consigo, para ver si lo podía restaurar y quedárselo como recuerdo. Al poco tiempo de haberse llevado este muñeco, Walton se enteró de que repentinamente la casa se había derrumbado aparentemente sola. 

"Me pareció tan extraño que la casa hubiera aguantado en pie cientos de años y que después de que yo retirase este muñeco misterioso, la misma casa se hubiera derrumbado sola. Esto me pareció bastante raro. Fue como si el mismo muñeco me llevase a esa casa para que me lo llevara de ahí.", explicaba el Sr Walton.

Los fenómenos extraños de Letta 

Una de las cosas más extrañas que Walon pudo ver en este muñeco, fue su misteriosa cara. No era una cara normal de muñeco tradicional, poseída un color muy parecido a un periódico mojado, según afirmaba el Sr Walton. Poco tiempo después del primer encuentro con este misterioso muñeco el y su hermano viajaban con él a donde fuera. 

En uno de esos viajes, él y su hermano iban por carretera como siempre, charlando y viendo el paisaje de sus alrededores, nada extraño hasta entones. Llegado a un tramo de la carretera, el hermano que iba condiciendo se detuvo, fue cuando Walton muy extrañado le decía a su hermano: 



"Creo que el muñeco esta haciendo ruidos dentro del saco, ¿No lo oyes". Al llegar la noche los hermanos tuvieron que parar para descansar, fue cuando el hermano de Walton, le despertó alterado diciendo que acababa de escuchar unos susurros provenientes del saco donde estaba este muñeco. Debido a la gran agitación del hermano, Walton tuvo que ponerse a conducir, pese a que él también estaba muy nervioso por los ruidos que estaban escuchando y que venían del interior de este muñeco

El siguiente fenómeno fue cuando ya Walton se encontraba en casa con su familia. Una noche su hija pequeña que normalmente era muy tranquila, aparece gritando y corriendo en busca del calor de su padre. El padre le pregunta que por qué grita, esta le dice: 

"Papá, el muñeco se acaba de mover solo no me gusta, por favor quítalo de mi habitación" Walton como era normal se pensó que la niña había visto cosas que no eran, y no le prestó mucha atención. Pero al pasar de los días,ya los hijos de Walton no jugaban con este muñeco, solo lo hacían por el día, ya que por la noche aseguraban que este se movía y les decía cosas malvadas

A ninguno de sus familiares les gustaba este muñeco, decían que su mirada parecía humana y que cada vez que lo veían, creían ver que un brazo, una pierna o incluso un parpado, se movía. 

La tradición gitana 

Cinco años de intensos fenómenos extraños habían sido ya suficientes para la familia de Walton y este por fin decide llevarse fuera de casa al muñeco. No sabía donde dejar a este misterioso muñeco, quién en su sano jucio podría querer a un muñeco al que aterroriza a los niños. De inmediato se le ocurre llevarlo al museo de Sdney. 

Una vez allí, los expertos en antigüedades del propio museo de una manera casi eufórica comenzaron a examinar a Lette. Estos, le confirmaron a Walton que se trataba de un muñeco de unos 170 o 250 años de antigüedad que fue hecho por una mujer gitana.

Los gitanos creían que se podía encerrar a un espíritu maligno dentro de un muñeco, por eso era costumbre hacer este tipo de muñecos para poder encerrar el mal y que jamás lograr salir. Después de enterarse de esta historia, los ojos de Walton se iluminaron creyendo que le darían una buena suma por él. Al final decide irse del museo e ir a venderlo. Cuando llegó a su destino, e intentó salir de la furgoneta, se percató que no podía moverse del asiento de su furgoneta, algo le impedía moverse. 


El muñeco Lette en un programa de Tv

Con el paso del tiempo psíquicos, clarividentes y muchos expertos aseguraron que este muñeco podía moverse solo. Cada vez que alguien estaba solo con él, se podía escuchar pasos de fondo, susurros inexplicables, sombras por los pasillos,risas misteriosas. Nadie quería quedarse ya a solas con Lette el muñeco gitano. Los psíquicos que aseguraron ver a este muñeco, pudieron afirmar que había en su interior multitud de espíritus dentro de este muñeco. 

La mujer de Walton aseguró en una ocasión que este muñeco era capaz de alterar su forma y cambiar. Incluso podía llegar a tener movimientos faciales, llenando más de misterio a este pequeño muñeco gitano.

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