Isabel Báthory la dama de sangre

Asesino, esas personas que como ya explicamos en nuestro artículo Algo más sobre los asesinos en serie  y en los tipos de asesinos en serie son personas que la sensación de matar personas, animales, lo que sea, les produce una satisfacción difícil de explicar. A lo largo de los años, son muchísimos los asesinos que han aparecido y han causado terror en nuestro país y en todo el mundo, pero sin duda hay una asesina en serie que causó verdadero terror a la sociedad de su época, una asesina que le gustaba bañarse en la sangre de sus víctimas, para según ella permanecer más joven, esta mujer se llamaba, Isabel Báthory y les vamos a contar su leyenda.


La condesa Oscura 

Isabel Báthory, fue una niña que nació en una de las familias más antiguas y adineradas de toda Transilvania los Erdély dicha familia real vivían en el castillo de Castillo de Čachtice, actual Trenčín, Eslovaquia

Esta niña, vivió como todas las niñas de su época, con sirvientes, dinero y más dinero, pero no fue hasta el 4 de Enero de 1604 cuando la muchacha ya tenía 44 años de edad, cuando su último marido muere en una batalla ella empieza según los ciudadanos y las habladurías; a comportarse de manera muy extraña. Es más o menos por este año cuando ya empiezan los pueblerinos a sospechar que la condesa trabaja la Brujería. 

A través de un pastor protestante local, llegan historias de que la condesa practica la brujería (explícitamente, la magia roja) y para ello utiliza la sangre de muchachas jóvenes -una típica acusación muy popular en la época, similar a las que se realizaban contra los judíos y disidentes-. Matías ordena a un primo de Isabel, el conde palatino Jorge Thurzó -enemistado con ella-, que tome el lugar con sus soldados y realice una investigación. Dado que la señora de Báthory carecía de fuerza militar propia, no hubo resistencia.

Toda una Leyenda cubierta de sangre 

Según la leyenda, Isabel Bárothy fue una asesina que estaba muy obsesionada por su belleza que utilizaba la sangre de sus jóvenes sirvientas para mantenerse joven, en una época que a una mujer de 44 años ya se le consideraba "vieja". La leyenda cuenta que Isabel, por el paso de un pueblo, vio a una mujer anciana y la condesa se rió de ella. La anciana le lanzó unas palabras que le calaron muy hondo, le aseguró que ella iba a estar anciana y decrépita en muy pocos años.

Fue realmente cuando ya Isabel se empieza a preocupar por mantener su belleza, según el testimonio del conde palatino Jorge Thurzó (primo y enemigo de Erzsébet, nombrado investigador general por el Rey), cuando su hueste llegó al castillo el 30 de diciembre de 1610 no halló oposición, ni a nadie para recibirles. 

Castillo Čachtice, actual Trenčín, Eslovaquia.

Lo primero que vieron fue a una sirviente en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. De debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50 muchachas más

Y el diario de Erzsébet contaba día por día sus víctimas, con todo lujo de detalles, hasta sumar un total de 612 jóvenes torturadas y asesinadas. Por todas partes había toneles de ceniza y serrín, usados para recoger la sangre que se vertía tan pródigamente en aquel lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un tenue olor a putrefacción. Se decía que mientras su esposo estaba fuera, ella mantenía relaciones sexuales con sirvientes de ambos sexos, y se rumoreaba que cuando tenía sexo con chicas no era raro que las mordiese salvajemente.

Todo comenzó en el año 1604, cuando una de sus sirvientes la estaba peinando y sin quererlo esta le dio un buen tirón de pelo. La condesa reaccionó dandole tal fuerte golpe que le partió la nariz (cosa poco habitual y "suave" ya que en esta época, lo normal era sacar al esclavo al paio para darle 50 golpes con un palo) Isabel, descubrió una cosa que le cambiaría la vida, se dio cuenta que donde la sangre de la joven sirvienta le tocaba la piel, esta estaba más joven que antes. Fue entonces, cuando la condesa decide consultar a sus brujas y alquimistas y deciden amarrar a la joven sirvienta y hacerle una pequeña perforación en la carótida, y poder así recoger toda su sangre y verterla en una bañera. Cuando la sangre ya estaba preparada la condesa procedió a bañare en ella y seguramente a beber de dicha sangre para permanecer mucho más joven. 

   Entre 1604 y 1610, los agentes de Erzsébet se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables. Cuando la cifra comenzó a subir, éste comenzó a manifestar sus dudas: morían demasiadas chicas por "causas misteriosas y desconocidas". Así es que ella le amenazó para que callase y comenzó a enterrar en secreto los cuerpos desangrados. Ésta es, al menos, la versión de este pastor, que fue quien la denunció "oficialmente" al Rey Mátyás a través de la curia clerical.

Torturas por pura diversión 

La condesa oscura ya harta de caer en la monotonía de solo beber sangre, se dio cuenta que era mucho más divertido par ella "jugar" un poco con sus víctimas. Cuando le traían una nueva joven para que se bebiera su sangre, Isabel en vez de matarla directamente, esta comenzó a jugar con ellas, mordiendoles las mejillas par que sangrara. Otras de las practicas que empezó a coger por costumbre fue que a las jóvenes antes de sacarles toda su sangre, les quemaba los genitales con con velas, carbones y hierros por pura diversión.

También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros o los pechos. Para estas cuestiones privadas se apoyaba en la fuerza física de Dorottya Szentes, que aunque ya mayor, seguía siendo muy capaz de inmovilizar a cualquier joven en la posición requerida. Esto ocurrió mientras estuvo en Viena.

El terrible error y su captura

En 1609 Erzsébet, por la falta de sirvientas en la zona como consecuencia de tantos crímenes, cometió el error que acabaría con ella: utilizando sus contactos, comenzó a tomar a niñas y adolescentes de buena familia para educarlas. 

Algunas de ellas comenzaron a morirse pronto por las mismas "causas misteriosas y desconocidas". Esto no era raro en aquella época, con sus elevadísimas tasas de mortalidad infantil y juvenil, pero en el "internado" de Čachtice el número de fallecimientos era demasiado alto. 

Ahora las víctimas eran hijas de la aristocracia menor, por lo que sus muertes eran consideradas importantes. La bruja Darvulia le habría prevenido que nunca tomara nobles, pero esta anciana había fallecido algún tiempo atrás. Fue su amiga Erszi Majorova, viuda de un rico granjero que vivía en la cercana localidad de Milova, quien convenció a la condesa de que no pasaría nada.

Hacia el final, muchos cuerpos se ocultaron en lugares peligrosamente insensatos, como campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina... Finalmente, una de las víctimas logró escapar antes de que la matasen e informó a las autoridades religiosas. Esto era algo que había ocurrido varias veces en el pasado, con sirvientas; por ejemplo, en el otoño de 1609...



«...una joven de doce años llamada Pola logró escapar del castillo de algún modo y buscó ayuda en una villa cercana. Pero Dorka y Helena Jo se enteraron de dónde estaba por los alguaciles, y tomándola por sorpresa en el ayuntamiento, se la llevaron de vuelta al Castillo de Cachtice por la fuerza, escondida en un carro de harina. Vestida sólo con una larga túnica blanca, la condesa Erzsébet le dio la bienvenida de vuelta al hogar con amabilidad, pero llamaradas de furia salían de sus ojos; la pobre ni se imaginaba lo que le esperaba. Con la ayuda de Piroska, Ficzko y Helena Jo, arrancó las ropas de la doceañera y la metieron en una especie de jaula. Esta particular jaula estaba construida como una esfera, demasiado estrecha para sentarse y demasiado baja para estar de pie. Por su [cara] interior, estaba forrada de cuchillas del tamaño de un dedo pulgar. Una vez que la muchacha estuvo en el interior, levantaron bruscamente la jaula con la ayuda de una polea. Pola intentó evitar cortarse con las cuchillas, pero Ficzko manipulaba las cuerdas de tal modo que la jaula se balancease de lado a lado, mientras que desde abajo Piroska la punzaba con un largo pincho para que se retorciera de dolor. Un testigo afirmó que Piroska y Ficzko se dieron al trato carnal durante la noche, acostados sobre las cuerdas, para obtener un malsano placer del tormento que con cada movimiento padecía la desdichada. El tormento terminó al día siguiente, cuando las carnes de Pola estuvieron despedazadas por el suelo.»

¿Enfermedad mental o simple fetichismo? 


Hoy en día, es muy difícil saber por qué Isabel hacía estas cosas, ya que este patrón se sale por completo de los realizados por todos los asesinos en serie que han habido hasta ahora.  Desde el unto de vista psiquiátrico el comportamiento de Isabel se sale de lo normal, ya que sus prácticas y sus asesinatos no corresponden con la tipología de los asesino en serie. 


Tal vez no fuera por ella era una psicópata o por que tuviera un problema, sino por la simple razón que era sádica y en consecuencia se aplicara especialmente a la hora de imponer disciplina, o incluso obligara a sus sirvientas a tomar parte en prácticas sadomasoquistas más o menos extremas, ninguna novedad para la nobleza de su tiempo, cuya impunidad y poder legal les permitía tratar a la servidumbre como quisieran. 

O quien sabe, fue simplemente eso, una asesina enserie que se refugiaba en su estátus de mujer poderosa, que por falta de víctimas perdió esa "protección" que le daba su puesto, la empezar a asesinar a las niñas de la plebe más aristocrática de la época, un error que le costó la vida, una vida de sangre y belleza.
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