NUEVA LEYENDA URBANA

Leyenda urbana: El diablo en el espejo


Algunas de las leyendas más populares incluyen a un grupo de jóvenes que se retan para hacer una invocación...y siempre aparece un valiente para tratar de desmentir la leyenda pero esa valentía siempre se paga muy caro...
 
Unos amigos quedaron en u descampado aprovechando las fiestas navideñas para así poder beber alcohol, reír y vacilar...Como viene siendo habitual en estas ocasiones no se sabe como pero siempre se termina contando leyendas urbanas...Algunos escuchaban las historias con terror y otros ya con unas cuantas copas de más aprovechaban para para burlarse y asustar a los demás cuando se producía un silencio...pero la cosa cambió cuando Jose contó su historia...todos se quedaron petrificados...


“En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, a poder ser negras, apaga la luz y sitúate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y mantenlos cerrados hasta que quede sólo una campanada de las doce que deben sonar. En ese momento el Diablo se aparecerá en el espejo sólo durante un segundo”

Cuando terminó de contar su historia todos se quedaron helados, ellos sabían que con la figura del diablo no se puede jugar, por que el demonio siempre a asustado a la humanidad desde que se creo la misma...

Pero para Juan era el moment de demostrar su valentía , ya que era un segundón en el grupo casi nadie le hacía mucho caso, era el momento perfecto para que ya todos le toaran enserio...
-¡Eso es mentira! y te lo demuestro cuando quieras...

Todos se giraron y se echaron a reir...en lo que Jose contestó:

-Si tan valiente te crees vamos a porvarlo, dentro de un par de días será Nochebuena, yo mismo pongo las velas. Pero si te echas atrás te tendrás que comer las doce velitas delante de todo el grupo en año nuevo.
-Vale peros si no pasa nada y te puedo demostrar que no pasa nada el que se comerá las velas en año nuevo serás tú...

El grupo se rió y pasados unos minutos todo parecía haber quedado olvidado, pero para Alberto eso había sido un desafío a su autoridad como el líder del grupo y no iba a quedar así. Por lo que un par de días después se presentó en la casa de Pablo con una bolsa que contenía doce velas negras, una biblia satánica que le había prestado un amigo gótico de su hermana, un pentagrama con la cabeza de un carnero y una cámara capaz de grabar en la oscuridad que su padre guardaba en uno de los armarios como si fuera de oro.

Su intención era que cuando Pablo viera lo “completo” de su ritual de invocación se echara atrás y le pidiera disculpas pero lo que no se podía esperar es que el chico reafirmado en su intención de hacerle comerse las velas frente a todos en la fiesta de Año Nuevo bromeara sobre el tamaño de estas:


- ¿Qué pasa Jose que no las había más grandes? ¿Tanto miedo te da tragártelas delante del grupo que has ido a comprar velas de cumpleaños?
- Tú tranquilo Juan que cuando te cagues del susto al menos las llamas de las velas ocultarán el olor.

Jose entró e casa de Juan y los 2 pasaron al baño para ya ponerse en marcha....

Tal y como había visto en varias páginas de invocaciones que había encontrado en Internet colocó cinco de las velas en cada una de las puntas del pentagrama, cuatro de ellas a los lados del espejo y las tres restantes junto a la biblia satánica que intencionadamente dejó abierta por una página en la que había una especie de invocación  o ritual. La escena del cuarto de baño con el pentagrama iluminado únicamente por la luz de las velas era digno de una película de terror y Juan a pesar de tener que hacerse el valiente sintió como se le encogía el estómago al pensar que tenía que entrar solo para realizar la invocación.

- Bueno chaval hasta aquí puedo estar yo en el baño- dijo Jose con voz socarrona – por si te echas atrás en el último momento y abres los ojos antes de tiempo te he colocado una cámara de vídeo ¡Mucha suerte, espero que la leyenda no sea cierta porque de lo contrario no creo que lo cuentes! – dijo intentando darle aún más miedo – Yo te espero aquí fuera para que no te de por salir corriendo.

Juan ya dentro del baño empezó a sudar...no se lo podía creer, estaba  allí por una estúpido apuesta...

-Joder, si lo se no le digo nada...bueno Juan hay que demostrar que no eres un gallina...se dijo el muchacho intentado descaerse con el miedo  que le corroía por dentro...

Una vez preparado Jose le dio la orden para que cerrase los ojos y este lo hizo...

Pocos segunos después de  comenzar, la primera campanada del reloj del salón sonó, y entre el miedo que tenía el muchacho y el silencio era tal que cada campanada parecía sonar cada vez más lenta...Al tener los ojos cerrados no pudo ver como las velas se iban apagando de una en una según iban sonando las campanas del reloj como si el Diablo estuviera cogiendo la energía de las velas de esa habitación... Al sonar la campanada numero 11 tal y como Jose le había dicho, Juan abrió los ojos.

Jose estaba esperando que su amigo saliera corriendo del baño asustado...pero no fue así...no salió y ya habían pasado unos minutos....

-¡Eh!  ¿Juan estás bien tío?-preguntó el muchacho preocupado...Juan si es una broma tío no tiene ni puta gracia...

Jose al ver que no salía abrió la puerta del baño...estaba oscuro no se podía ver nada, cuando entró del todo a baño un olor a azufre inundaba a el mismo baño, él buscando a su amigo encendió la luz...y allí estaba, con la car desencajada del pánico y agarrando se el pecho...

-¡Eh! tío,¿que te a pasado?...preguntó muy preocupado...
-Lo....lo...he visto....lo...he...visto....-dijo con la voz entre cortada.
-¡¿Qué?!...¿pero que dices? vamos al hospital tío...

Una vez allí el doctor lo examinó y al rato les dijo que el carazón de su amigo estaba en perfecto estado, que solamente estaba en shock...Juan no podía pronunciar palab ra alguna, solo decia:

-Lo....lo...he visto....lo...he...visto....

Días después salió del hospital perfectamente recuperado, al menos físicamente ya que nunca volvió a ser el mismo, se convirtió en una persona asustadiza y retraída que frecuentemente se quedaba pensativo y en silencio a mitad de una conversación.

Alberto por su parte nunca se atrevió a ver lo que contenía la cinta y decidió tirarla a la basura junto a los objetos que se habían usado en la invocación. Quien sabe si algún día alguien la encontrará y podrá presenciar que fue lo que vio Pablo antes de que se apagara la última vela. Por su parte Pablo sabe que volverá a ver al Diablo el día que muera, ya que éste vendrá a reclamar su alma en persona

EL DIALBO




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