LEYENDA URBANA

Los gemelos Traviesos

Los gemelos traiesos

Pedrito y Juanito eran 2 hermanos inseparables, estaban siempre unidos, tal vez sea por el echo de que son gemelos, y ya no había muchos niños en su pueblo, debido a que muchos de sus vecinos habían emigrado hacia las randes ciudades en busca de nuevas vidas. Los padres de Pablo y Juan, claro que querían irse del campo, no querían que susu hijos se ciaran solos, sin nadie con quien jugar ni charlar, pero tampoco querían que sus 2 pequeños estuvieran rodeados por la vida de las ciudades, coches, edificio, humo...Pero claro eso tambien tenía sus inconvenientes, ellos estaban totalmente solos sin nadie....con quien jugar.



Los gemelos eran conocidos por sus multiples travesuras, multiples vecinos ya se habían quejado de sus travesuras, en alguna que otra ocasión un vecino les llegó a dar una bofetada, por que ya nadie los aguantaba, incluso uno de los ancianos del pueblo, se lo habían dicho al cura del pueblo, que en más de una ocasión les había tirado de las orejas un par de veces. La curiosidad de estos niños no tenía límite, y de vez en cando se colaban en las casas de los vecinos, al estos ausentarse y descuidarse...


Como en todos los pueblos, en el que residían los niños había un viejo huraño, uno de esos abuelos cascarrabias y con mal carácter al que pocos echan de menos cuando muere. Ese era el caso de don Vicente, que cuando falleció a los 75 años de edad no dejó mas que una sensación de alivio entre sus vecinos. Ya había protagonizado alguna pelea por sus terrenos con familiares y propietarios de las zonas colindantes, así que la noticia de su muerte no tuvo demasiado impacto en el pueblo. Aunque por supuesto llegó a oídos de los gemelos, que no dudaron ni un segundo que tenían que ir a investigar.

Esta noticia como es normal , llegó a los oídos de los gemelos, ellos nunca habían visto a un muerto y la curiosidad les invadió por momentos...
-Oye pablo - dijo uno de los niños -¿ vamos a echar un vistazo al muerto?- preguntó.
-Pero ¿qué dices Juan?- me da mucho miedo ir a ver al pobre señor Vicente...
-Tranquilo, no se va a enterar, ya esta muerto....dijo el niño.
-Bueno vale...pero solo un momento...afirmó Juan.
 El desprecio que había a el señor Vicente era tal, que no había nadie en la casa, salvo las misas señoras de siempre, que lloraban a todos los muertos del pueblo...incluso, este desprecio llegaba aun más allá, que ni siquiera lo habían puesto en un ataúd....yestaba ahí...tumbado...pálido...en mitad del suelo de el salón...

Pedrito y Juanito llegaron a la casa y se lograron colar por una de las ventanas de la casa...y alli estaba Vicente...tumbada sin vida...los niños se divirtieron con el , le intentaron abrir los ojos, lo manosearon, le cogían los brazos como si fuera una marioneta...mientras se reian de él, pero un ruido les alertó....
-¿As escuchado eso?, preguntó Pablo.
-Si, será mejor que salgamos de aquí antes de que nos pillen de nuevo....

Pero fue demasiado tarde, no les dio tiempo a salir, y se tuvieron que esconder en la misma casa, en uno de los armarios que estaban en el salón.

El armario tenía unas rendijas, las típicas de todo armario de madera...los niños, podían ver a través de esas rendijas...y de pronto, escucharon a 2 voces que ya conocían, que eran las del cura y un viejo herrero, con los que ya habían tenido algunos problemas...

-¿Quién ha dejado esto aquí tirado? No se puede ni pasar al salón, ya me contarás cómo va a pasar la gente a presentar sus respetos a don Vicente- Dijo el cura.

-Tampoco creo que fuera a venir nadie, don Vicente se ha labrado a pulso una reputación de maleducado durante años y no creo que le llore nadie en este pueblo.

-No hables así, el hombre ya está esperando el juicio de Dios que es el único que tiene el poder de juzgar sus actos- aseveró el cura.

El cura y el herrero, salieron un momento hacia la puerta principal, los niños al ver esto, salieron del armario para salir de allí...pero cuando ya se iban  los dos hombre ya volvía  apresurados por esconderse de nuevo, se metieron dentro del ataúd que el cura y el herrero le habían puesto a Vicente.

Nadie acudió al funeral de don Vicente, por lo que el cura, cansado de cargar con la caja y el supuesto muerto, decidió realizar una versión rápida de la misa y en cinco minutos ya había despachado la situación. Los niños, víctimas del calor y el aburrimiento, empezaban a sentirse muy cansados y casi sin darse cuenta se quedaron dormidos. No pasaron más de cuarenta minutos cuando un ruido en la tapa del ataúd les despertó. Paletadas de tierra caían sobre la caja que ya había sido sellada y ni las patadas ni los gritos de los gemelos parecieron alertar al anciano enterrador que era conocido en el pueblo por su sordera. Los niños quedaron enterrados vivos y nadie parecía haberse dado cuenta…

Los padres de Pedrito y Juanito se sorprendieron cuando estos no llegaron a la hora de la merienda, pero imaginaron que estarían demasiado entretenidos jugando o que algún vecino del pueblo les había invitado a comer algo. Lo que ya les alarmó fue que anocheció y llegó la hora de la cena y no aparecían por ninguna parte. Entonces comenzaron a buscarles y preguntaron a todo el que se encontraban por las calles, pero nadie parecía haberles visto en todo el día. Asustados llamaron a la Guardia Civil y una pareja de agentes se acercó a coordinar las labores de búsqueda. La madre recordó la muerte de don Vicente y tuvo la intuición de que los niños probablemente fueran a curiosear, pero allí no encontraron más que el cadáver del anciano sobre la mesa del salón, los vecinos se alarmaron cuando encontraron al muerto aún sin enterrar y rápidamente llamaron al cura.

-¿Cómo que no está enterrado? Yo mismo le llevé al cementerio y tuve que darle una misa a la que ninguno de vosotros fue.

-Eso es imposible, padre, don Vicente aún descansa sobre la mesa de su casa.

-Pero el ataúd estaba lleno cuando lo enterramos, si no fue a él ¿A quién hemos sepultado?

La cara de miedo de la madre se reflejó al instante y, conociendo como conocía a sus hijos, intuyó que ellos eran capaces de haberse metido dentro del ataúd en una de sus travesuras.
Por más prisa que se daban en desenterrar el ataúd, el tiempo parecía eterno para los habitantes del pueblo. Era tradición allí enterrar lo más profundo que era posible los féretros, de esta forma se podían sepultar en una tumba a varios familiares y se evitaban olores que se podían convertir en insoportables al visitar el cementerio en los meses más calurosos. Por este motivo llevó varios minutos remover suficiente tierra como para poder abrir el ataúd.

Lo que encontraron allí dentro fue un espectáculo escalofriante. Los niños habían muerto asfixiados, pero no sin antes luchar por sus vidas intentando escapar. Se habían destrozado las uñas de las manos arañando la madera y sus pequeños cuerpecitos estaba cubiertos de sangre. En plena desesperación habían tratado de romper la caja a golpes y se habían lastimado entre ellos y, probablemente fruto de la misma desesperación, habían acabado peleándose como animales acorralados, de modo que podían verse marcas de mordiscos y arañazos en los cadáveres de los gemelos.

Desde ese entonces, en ese pueblecito...ya nadie a durmió tranquilo...los espíritus de los de pequeños bagan por las casas del pueblo... entrando y desordenando lo todo...haciendo sufrir a sus propietarios...dando les grandes sustos...y todo aquel que no creían en sus historia... aparecían ahogados y enterrados en la tierra...Incluso los turistas que llegaban al pueblo, han afirmado haber escuchados a unos niños jugando por fuera de las casas donde ahí se hallaban...

¿Y ustedes...creen en sus historia??....creo que sí ¿no?

No hemos podido poner un vídeo sobre la leyenda, los que buscábamos no nos parecían muy buenos para poner aquí en la pagina, así que esta vez no hay vídeo, pero para la próxima intentaremos poner uno.













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