EL FRAUDE DE SAN JERÓNIMO

Nace un hombre, nace un mito: el gran fraude de San Jerónimo

San Jerónimo

Bueno como ya habíamos dicho en el mediodía aquí les dejamos con la 2 parte del artículo sobre LUCIFER el ángel caído:


A la hora de preguntarnos si el nombre Lucifer pertenece realmente a un demonio o es solo un simple nombre, a nuestra mente puede acudir la siguiente pregunta: ¿Cual fue el primer texto donde comenzó a hablarse de un demonio bajo el nombre “Lucifer”? La respuesta sería: en la Vulgata, la traducción al latín de la biblia en hebreo, traducción hecha por San Jerónimo a finales del siglo IV (382. D.C.). Allí San Jerónimo alteró Isaías 14:12 de una forma radical.

En el pasaje original, lo que estaba en hebreo se podía traducir variadamente como “¡Cómo has caído tú del firmamento, oh estrella matutina, hijo del alba!” o “¡Cómo has caído tú del cielo, oh estrella matinal, hijo de la mañana!” ya que en hebreo, dentro del pasaje del que hemos puesto dos traducciones posibles, estaba escrito “helel ben shachar” y aquello significa “brillante hijo de la mañana”. En su lugar, San Jerónimo tomó “helel” (“brillante”, “resplandeciente”) y, traduciendo el concepto al latín como “lucem ferre” (“lucem” = “luz” y “ferre” = “portador”), aprovechó para colocar el siguiente nombre propio: “Lucifer” (“Lucifer” = “brillante”, “portador de luz”). Así se originó el verso bíblico de “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”, verso que acarreó el nacimiento del mito de Lucifer y de todas las miles de páginas que a lo largo de la historia se habrían de producir en torno a dicho equívoco.

Pero: ¿a qué se debió la elección de San Jerónimo?, ¿fue acaso una decisión motivada por la simple búsqueda de la economía terminológica y de un mayor poder retórico para La Palabra de Dios o fue un acto premeditado bajo el cual se escondían fines de largo alcance inspirados en otros propósitos? Lamentablemente fue lo segundo, ya que el “santo” doctor de la Iglesia buscó lo siguiente al insertar el nombre “Lucifer”:
1. Buscaba opacar y e
n cierto modo cristianizar al mito grecorromano del dios menor Lucifer (hijo de la diosa Aurora) y de la misma Venus que, teniendo un correlato en el plano de la astrología-astronomía, cuando se elevaba en el amanecer recibía el nombre de  “Lucifer” y era así mismo conocida como la “Estrella de la Mañana”.
2. Buscaba desacreditar al muy influyente obispo Lucifer, un obispo pagano de la Iglesia Romana. En aquel entonces “Lucifer” era un nombre común y San Jerónimo, al haberse peleado fuertemente con aquel obispo, buscaba dañar su imagen al hacer que su nombre sea satanizado al asociarse a la imagen del mismo Diablo.
3. Buscaba dar mayor fundamento teológico a la teoría del Ángel Caído, hacer que las palabras de Jesucristo de “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18) cobren más fuerza a través de un pasaje en el Antiguo Testamento.
4. Buscaba dar a la Iglesia mayor poder de control sobre sus fieles al exaltar (por realce nacido de la contraposición) la virtud de la humildad de forma implícita a partir de la construcción del retóricamente poderoso mito del ángel que descendió por su orgullo y rebeldía de una posición tan alta que le había llevado a recibir el título de “Estrella de la Mañana” —en consonancia con el significado de su nombre— para luego, tras su arrebato de soberbia, “caer del cielo como un rayo”.

Ahora, algo que no se puede pasar por alto es que en realidad aquel pasaje de Isaías aludía al rey de Babilonia, en eso todos los estudiosos concuerdan; aunque, obviamente, no todos concuerdan en que soloaludía al rey. Pero y bien: ¿por qué llamaría “estrella matinal, hijo de la mañana” al rey de Babilonia? Según se sabe los babilonios pensaban que su rey era hijo de los dioses Bel e Ishtar, dioses ambos que se asociaban con planetas y, en ese marco de vinculación entre dioses y planetas, al rey se lo asociaba con Venus, planeta al que también los babilonios conocían como la “Estrella de la Mañana”. Ligado a eso está el hecho de que por ciertas cuestiones mitológicas en la cultura popular de aquel entonces los babilonios creían que sus reyes eran deidades astrales y le daban a su rey el nombre poético de “Estrella de la Mañana”. Así, partiendo de la asociación entre el rey y la estrella y de una leyenda babilónica según la cual la Estrella de la Mañana había intentado ascender por encima del Alba y había caído vergonzosamente, Isaías alegoriza la gloria y caída del rey babilónico en un tono de burlesca imprecación. De allí que la Enciclopedia Judía nos diga que: ‹‹es obvio que el profeta, al atribuir al rey babilónico un exceso de orgullo, seguido de su caída, tomó la idea prestada de una leyenda popular relacionada con la estrella de la mañana››

 Finalmente, la inapropiada traducción de San Jerónimo originó un enorme problema teológico en torno a quien, Cristo o el Diablo, ostentaba realmente el título de la “Estrella de la Mañana”. Así, vemos en el Nuevo Testamento pasajes en los que Jesús es presentado de esa forma, por ejemplo: ‹‹Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, “la estrella resplandeciente de la mañana›› [Apocalipsis 22:16]. Por ello la Iglesia Católica ha eliminado el nombre “Lucifer” del libro de Isaías en las últimas ediciones de la biblia y, al eliminarlo de Isaías, lo ha eliminado de toda la biblia ya que, por ejemplo, Jesucristo nunca habló de “Lucifer” sino de “Satanás”. Para mostrarles la realidad de aquella corrección sirve este link. Allí pueden ver como en la llamada “Biblia Latinoamericana” ya no se habla de “Lucifer”; cito: ‹‹¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: “Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina; subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo”. Mas, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos›› (Isaías 14:12-15)
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