Misterios de Canarias IX: La Inquisición en las islas


Cuando oímos la palabra "bruja" de inmediato se nos vienen dos cosas a la cabeza: esa mujer fea y malvada que hace de las suyas vengándose de todos aquellos que alguna vez se rieron de ella o la segunda opción: la Inquisición. 

La Inquisición es conocida por mucho -desconocida para otros- pero casi siempre escuchamos testimonios de hechos sobre esto en la Europa antigua, en la América de la caza de bruja de Salem; pero no muchos recuerdan que aquí en Canarias, llegó también la Santa Inquisición. 

Es un tema que no muchos conocen y que nosotros en este artículo especial, queremos enseñarte como se vivió de alguna manera en las Islas, la Inquisición. Una época terrible llena de actos crueles hacia personas inocentes que eran tachadas de herejes y brujas -o brujos en el caso de los hombres- y que posteriormente eran quemados en la hoguera por nombre de un cierta deidad. 

Puede que no lo supieras pero en las Islas Canarias también estuvo muy presente el tema de la brujería y la caza de brujas al más puro estilo de Salem....

Algo sobre la inquisición

Esto de la inquisición empezó con un recién llegado Papa al Vaticano allá por el año 1184 cuando Lucio III crea digamos la primera caza de brujas o también llamada "Inquisitio sistematicum" o lo que es lo mismo, dedicar todo tipo de esfuerzos a descubrir si existían por aquel entonces desviaciones de las sagradas escrituras. 

Si bien este Papa fue el precursor, no fue hasta la llegada de Inocensio III cuando esto de la caza de brujas llegó a su límite catastrófico. Al mismo tiempo su sucesor Gregorio IX fue quien redactó el famoso: Excommunicamus en el año 1231 donde se declaraban ciertas normas y estatus sobre la misma inquisición: 

- Quedan prohibidos los coloquios en materia de fe.
- Se endurecen las penas contra lo herejes.
- Se prohíbe la apelación contra el acusado y se le priva de la defensa mediante un abogado.
- Se potencia y la delación con recompensas económicas.

Años más tarde llega al trono papal otro sucesor, Inocencio IV quien es el precursor de las torturas hacia los denominados herejes. Éste llegó a redactar el Ad Extripanda, un decreto que hacía de manifiesto sobre las torturas que se debían hacer a los interrogados y así como las herramientas utilizadas en dichos actos. 


(Fuente)

Para finalizar nuestro breve recorrido por la inquisición, no nos podemos olvidar que en el año 1486 fue cuando llega el "Malleus Maleficarum" o también conocido como: "Hexen Hammer" -el martillo de las brujas". 

Básicamente era un libro -bastante extenso- sonbre las torturas que se debía llevar a cabo por los inquisidores, para los interrogatorios de dichos herejes que no seguían las enseñanzas de su religión. 

Estaba dividido en 3 grandes grupos: 

- 1º Alegato en contra de la misma brujería.
- 2º Malefica (singular del latín de maleficae) 
- 3º El manual de tortura. 

Así se creó todo un "manual" -como el que te dan en Ikea para poder montar uno de sus muebles- para poder matar y torturar hasta que se quisiera, a una persona que a priori era acusada de ser algo que en realidad no era. 

La inquisición en Canarias 

Ahora que tenemos más o menos claro lo que representó para el mundo en general esto de la caza de brujas, ahora sí que nos podemos meter de lleno en como se vivió en Canarias el tema de la temible inquisición. 

Pese a estar lejos de las leyes de España -refiriéndonos a sus leyes eclesiásticas- las islas Canarias no se salvaron de la terrible inquisición. Al archipiélago llegó en el año 1505

Se podría decir que realmente lo que causó que la inquisición llegara a aquí a Canarias fue ni más ni menos que el crecimiento de la población en esta parte del mundo. Hay que recordar que en esta época, Canarias era un importante puesto mercantil y quedaba de paso para todos aquellos comerciantes que querían llegar a la Península Ibérica. 

Al finalizar la Conquista de Canarias, en las islas habían todo tipo de razas -normandos, europeos y andaluces- siendo la raza autóctona esclavizada y tristemente distribuida por toda la península y Europa. 



Este aumento de las razas y credos en las islas, llevó a la archidiósesis de Sevilla a instaurar una sede inquisitoria de las islas, ya que la misma religión temía que sus creencias fueran puestas contra la espada y la pared. 

Fue entonces cuando el "Santo Oficio" -llamado así en España- llega con una sede en Las Palmas de Gran Canaria. Nace todo un tribunal para controlar y erradicar a los herejes que habitaban las islas. 

Fue entonces que en el año 1504 el arzobispo de Sevilla nombró a Bartolomé López Tribaldo como inquisidor en la sede de Las Palmas. Fue tal así que se construyeron por todo el archipiélago cedes inquisitorias. 


Así era la sede del Santo Oficio en las Palmas de Gran Canaria. En 1842 sufrió un terrible incendio provocando su destrucción. (Fuente)

En estas sedes, se llevaban a cabo el "edicto de fe" que consistía básicamente en una especie de ceremonia done la persona acusada debería actuar de una determinada forma y en base a su actitud, se le declaraba culpable o no de ser hereje. 

Por norma se esperaban entre 30 y 40 días hasta que el hereje confesase o se arrepintiese de todos sus pecados; de este modo podrían optar por la "reconciliación", uno de los procesos inquisitorios más utilizados en los que el propio arrepentido debía de caminar -de rodillas- una docena de kilómetros con un símbolo que le quedaría marcado para siempre dejando claro su desobediencia. 

Los delitos perseguidos en la inquisición 

Hay que decir que antes de la llegada de la propia inquisición el acto de no ser creyente de la religión católica no era un delito, pero con la llegada de ésta a las islas, todo cambia en cuestión de muy poco tiempo. 

Como te podrás imaginar uno de los principales delitos más perseguidos por la inquisición en las islas era del de ser hereje o lo que es lo mismo, ir en contra de la religión cristiana

Digamos que aquellos delitos perseguidos por la inquisición eran bastantes, pero básicamente eran aplicados a aquellos que no eran sumisos a las leyes católicas de la época.



Por ese mismo motivo era por el que los inquisidores no tenían tanto en cuenta el hecho en sí del pecado (herejía) sino más bien a la persona que lo cometía (hereje). Cabe destacar que el significado de la palabra hereje fue un poco ampliada para que se pudieran cumplir todos los actos que la propia iglesia quería llevar a cabo. 

Pero entre los más perseguidos, si se pueden encontrar ciertos aspectos que eran comunes para los inquisidores: 

- Creer en cualquier otra fe.
- Bigamia (persona con más de un matrimonio) 
- Magia y hechicería. 
- Oposición contra el Santo Oficio. 
- Delitos sexuales.

El tribunal de la inquisición 

Como en todas partes del mundo en donde se aplicaba la inquisición, el tribunal que daba las sentencias a los herejes, eran bastante importantes para la toma de decisiones sobre si esa persona debía de ser quemada o castigada. 

Como ya te hemos mencionado antes, la sede principal de la inquisición se instauró en la isla de Gran Canaria, donde se trataba de controlar a todos aquellas personas que eran infieles a la religión dominante. 

Entre los puestos más destacados que habían dentro de estos tribunales, podríamos destacar a los siguientes: 

- Inquisidores.
- El fiscal
- Notarios.
- Secretario receptor.
- Alguacil.
- Alcaide. 

Ahora veamos brevemente que hacía cada uno de ellos dentro de este tribunal inquisitorio. 

Los inquisidores. Esta era la persona con más poder sobre el propio tribunal y la encargada de decidir el fruto de la persona que era juzgada en dicho tribunal. En un principio solo había un inquisidor en todas las islas, pero con el paso del tiempo el número fue en aumento. 

El fiscal. Básicamente era el encargado de acusar a la persona que se juzgaba para el caso. A lo largo del tiempo pasó a ofrecer también varios oficios, como el de mantener limpio el proceso y en secreto. 



El notario. Era también una figura importante dentro del censo, ya que era esta la persona que reflejaba todas las acciones dentro del proceso de inquisición. Siempre debían estar presentes en todos los casos, sin ellos no se podían celebrar ningún juicio. 

Alguacil. Por lo general gente influyente de la época y familiares de los propios miembros del tribunal. Su labor era hacerle el trabajo más fácil a los inquisidores. 

El alcaide. Era el principal encargado de los acusados. 

Dentro de los tribunales estos son los más importantes a la hora de decidir si una persona era quemada o castigada -como te hemos comentado antes- delante de un público bastante numeroso. 

En Canarias hubo muchísimos casos sobre la inquisición tantos que se pueden encontrar en algunas bibliotecas de Canarias en documentos públicos. 

Canarias fue un lugar -y lo sigue siendo- donde la magia está muy presente, por lo que no es de extrañar que en base a las acusaciones de brujería y hechicería hayan muerto cientos de personas por formar parte de las tinieblas -que se creía entonces- y no seguir el camino recto de las leyes cristianas de la época. 

Como verás no solo fue Salem al que llegó digamos esta caza de brujas, Canarias también se vio afectada por todo esto. 

Ahora queremos saber qué opinas tú de todo este tema. Comenta en la caja de comentarios, nos encantaría saber tu opinión al respecto. 

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Fuente: Documento de la Facultad de Derecho de La Universidad de La Laguna; La implantación de la Inquisición en las Islas Canarias


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