Historias para No Dormir: La Visita


¿Te has puesto a pensar que prácticamente no sabemos mucho sobre lo que es la vida en sí? Y si seguimos con esta premisa, menos sabemos aún qué hay después de la muerte. Tan solo podemos suponer lo que habrá o lo que nos gustaría encontrar una vez partamos.

Puede que por este motivo la muerte para ciertas personas sea tan atractiva, y es que si lo pensamos bien, es esta y no otra, la que nos anima a seguir en la vida, antes de que llegue nuestra hora. 

Habíamos dejado olvidado esta sección de Historias para No Dormir y hoy queremos volver con una fantástica historia que nos trae Vicente un lector de la web. 

Si tú también quieres mandarnos la tuya, solo tienes que mandarnos un correo a tenerifeparanormal@hotmail.com con el ASUNTO: "Historia Para No Dormir" y nosotros nos encargaremos de publicarla aquí en esta sección. 


*

La Visita 

El sueño le hizo creer que volaba, y en el sueño sintió que voló. El vuelo le trasladó a un lugar desconocido, ese lugar le hizo sentir miedo. Decidió enfrentarse al miedo y entonces....

La vio, había aparecido súbitamente ante él, tres hijos, dos nietos y muchas horas de felicidad habían compartido....; ella vino hacia él mirándolo intensamente y le tomó la mano.

 No temas-le dijo-, déjate llevar. El miedo se apoderó de él, miedo a la locura, miedo a....difícil encontrar las palabras para definir ese miedo. Tenía esa terrible sensación, mezclada con otras sensaciones que despertaron de felicidad, estas vivían adormecidas dentro de él desde lo que sucedió aquel mes de Mayo. 

Entre estas emociones, adquiría singular importancia sentir la distancia tan larga que separaban los años que habían pasado. Sintió que su corazón se achicaba, se apretaba, se estrujaba, comprendió que debía enfrentarse a ese miedo, que debía escuchar el deseo de su corazón. Sintió que no debía temer a la locura, que ese no debía ser su temor, y se enfrentó a ello.

Tremulante, se dejó llevar cogido de la mano, flotaban en el espacio; de repente, desde la altura vió personas y paisajes conocidos, estaba viendo parte de su vida como en una retrospectiva. En un momento de aquel deambular sin rumbo por encima de escenarios vividos, ella le dijo con voz cálida, señalando con su mano a un punto indeterminado; "¿Recuerdas?". Se hizo un silencio entre los dos. Otra vez su voz, para decir; "¿Te acuerdas de entonces, de mis padres?". Tras otra pausa dijo; "Los he vuelto a encontrar, me he reunido con ellos".



El no podía hablar, se sentía embargado por el gran enemigo que es el miedo. el miedo que paraliza, el miedo que no permite proyectarse....., el miedo que enferma, y sintió que el amor, que el verdadero amor era lo único que podía protegerlo en aquellos momentos. Que el amor lo podía salvar de su miedo. Balbuceó: "Claro que me acuerdo". Intentó abrazarla, no pudo, se esfumó entre sus brazos. Tembloroso le inquirió; "¿Que siente?". Ella respondió; "Yo nada, tú eres el que puedes sentir, yo solo vago, doy vueltas, no puedo pensar". Con voz trémula él dijo; "Tengo miedo". Ella contestó; "Tú siempre has tenido miedo, siempre te has dejado llevar por las emociones"

Callaron, se estableció entre ellos un espacio de tiempo que a él le pareció eterno. Lo que más le impresionó era ese silencio que se había establecido entre los dos...., como si hubiesen perdido la facultad de hablar o como si tuviesen miedo a hablar y no tener nada que decirse. 

Hizo un esfuerzo por recobrar la palabra, por seguir viviendo el momento a pesar de todo. Se propuso no hablar de su miedo, no mencionarlo, pensando ingenuamente que si no hablaba de la situación, no se iba a hacer presente. Quiso reanudar el diálogo diciéndole; "Cariño, tus hijos y yo te tenemos muy presente", para a continuación decirle con decisión; ¿Has venido a buscarme para que me reúna contigo?. Ella lo miró dulcemente, a él le pareció que esa mirada iba acompañada con lágrimas furtivas que acentuaban el brillo de sus ojos, con voz cálida le dijo; "No, he venido a despedirme, entonces no pude hacerlo adecuadamente", y haciendo un ademán con la mano de despedida, poco a poco, su imagen se desvaneció en el sueño.

Despertó sudoroso, con el corazón palpitante de ansiedad y un grito en sus labios; "¡Noooo! ¡No te vayas!. El silencio de la habitación le respondió. Transcurridos unos minutos, la realidad le hizo pensar anonadado y entristecido en el sueño que había tenido. ¿había vivido o imaginado?. 

Durante el sueño había tenido miedo y había sido feliz. que controversia. Será que el amor ahuyenta el miedo y recíprocamente el miedo ahuyenta el amor. Sin saber porque razón había vuelto a estar con ella...¡Con su compañera!, aquella que le hizo sentir y comprender que merecía la pena crear una familia.




Apesadumbrado se arrebujó en la cama, pensando que desde tiempos remotos el hombre se ha preguntado si existe vida más allá de la muerte. Si era posible contactar con los difuntos. 

Resignado, comprendió que posiblemente lo ocurrido no volvería a suceder. Amargamente sollozó hundiendo la cabeza en la almohada, pensando que la vida es larga y dura y nunca se tiene lo que uno quiere y cuando se tiene, no se tiene como uno quiere, porque los sueños, sueños son y las ilusiones perdidas son...

Gracias a Vicente por compartir esta historia en nuestra web. 

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Comentarios

  1. me encanto lo bien redactado que esta, jaja se me han puesto los pelos de punta, ni hablar del final..los sueños, sueños son, genial. llegue a ustedes por medio de una web amiga (Gran Hermandad Blanca) y me agradan los topícos que utlizan, sigan asi me ha fascinado la historia!!

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