Historias Para No Dormir: Hay alguien en mi habitación


¿Por qué será que todo lo que nos da miedo siempre viene a nuestra habitación?  No sé piénsalo. 

Es como si nuestra habitación fuera un imán para poder atraer todo ese tipo de cosas. No sabemos si es porque es cuando estamos más relajados y de alguna manera nuestro cuarto es como nuestra fortaleza y en cuanto alguien o algo se adentra en ella...nos sentimos muy incómodos. 

Probablemente esta Historia Para No Dormir te haya sucedido a ti también, probablemente sepas a lo que nos referimos cuando te la contemos. Pero si no te ha pasado aún nada de esto, esperamos que nunca te suceda, porque de todas las cosas que te pueden pasar cuando estás solo...

Esta es la peor. 

Recuerda que esta historia está basada en hechos reales...

Hay alguien en mi habitación

No sé por qué, no me hagas mucho caso...pero siempre he creído que en mi habitación hay alguien. Te repito, no se explicarte el por qué...

Bueno tal vez, te sirva como anécdota esta historia. 

Todo esto ocurrió cuando aun yo vivía en mi antigua casa, una casita que estaba situada muy cerca del mar. Nuestra familia la tenía para poder pasar allí los veranos siempre en familia jugando a juegos de mesas y yendo todos los días a la playa. 

La verdad que esa casa me traen buenos recuerdos. Pensamientos que ahora que lo pienso, se desvanecieron desde que ocurrió todo. 



La verdad que la casa no daba nada de miedo, créeme. Era una casa común y corriente. Tenía su saloncito -que no era muy grande pero era acogedor- su cocina, un baño una terraza con vistas al mar y 3 cuartos. 

En uno de ellos dormíamos mi hermana y yo. En el otro dormía nuestra hermana más pequeña y en el cuarto más grande -como no- mis padres. Como vez una casa sencilla. No daba nada de miedo.

Hasta un incidente. 

Una tarde de verano, estábamos todos reunidos junto con más miembros de la familia -her de reconocer que cuando esto sucedía la casa parecía aún más pequeña- y jugábamos como siempre a nuestros juegos de mesa. 

En mitad de uno de los juegos, yo me encontraba de pie en medio del salón tratando que mi equipo -no muy bueno por cierto- tratara de adivinar la película a través de mis mímicas. 

En un momento, cuando levanté las manos para hacer la forma de un círculo grande, un golpe fuerte nos sobresaltó a todos los allí presentes. 

Incluso mi padre -que él decía que no se asustaba con nada- pegó un brinquito que luego claro está disimuló a la perfección. Mi tío y mi padre fueron a ver que había sido aquello, pero al bajar nos dijeron que no encontraron nada tirado. 

Todo muy raro. 

Ya llegada la tarde noche, cuando ya mis tçios se habían marchado de la casa, nosotros estábamos cenando en el salón, charlando y viendo algo en la televisión -no me acuerdo que era- y de nuevo el mismo golpe, se escuchó en el mismo lugar. 

No era un ruido normal, era más bien seco. Es como si metieras en un saco mucho arena y ese saco con arena lo dejases caer al suelo desde una altura bastante prominente.

Pasaron los días y ya ni si quiera le hacíamos caso al ruido hasta una noche.

Aquella noche que hacía bastante fresquito -me acuerdo porque mi hermana y yo abrimos la ventana para que entrase algo de fresco- yo me levanté medio adormilado para beber un baso de agua. 

Bajé las escaleras en forma de caracol y al llegar al último peldaño...paré en seco

De la impresión que esto me causó, me desvelé rápidamente. Hasta las ganas de beberme el vaso con agua se esfumaron. 

Lo que vi fue algo completamente aterrador. 



Era una sombra, alta -lo sé no porque estuviera de pie si no por lo grande que parecía en la silla- allí sentada en una de nuestras sillas, concretamente en la que yo me había sentado. Parecía que no me había visto. 

Aquella sombra parecía una personas cuando tiene la mirada perdida, que ve a un lugar pero en realidad está perdida en sus propios pensamientos...

Quise gritar, pero en vez de un grito fuerte, me salió uno muy leve, ya que apenas pude abrir mis labios. Lo peor de todo vino después...

Aquella sombra que estaba sentada y que no se había percatado de mi presencia -o eso creía yo- se dio la vuelta. 

No pude verle los ojos, pero sabía en aquel momento que me estaba mirando, aquellos ojos inertes, me atravesaban el alma...

Ahora sí que grité. 

Mis padres -ambos- salieron de inmediato del cuarto, y bajaron a todo prisa. Al hacerlo mi padre, -ya la sombra estaba casi enfrente de mi- menos mal que una de mis hermanas encendió la luz. Ya no lo veía. 



Luego de aquello pasaron algunas noches más y nada. Hasta la última noche que nos quedamos allí. 

Estaba dormida. No hacía mucho que me acababa de meter en la cama, pero estaba cansada y los ojos prácticamente se me cerraban solos. Mi hermana ese día había salido con sus amigas y a mi me tocó estar sola esa noche. 

Maldita noche...

Una de esas veces en las que entrecerré los ojos y los abrí de nuevo, me vi algo extraño en una de las esquinas del cuarto. Cerré de nuevo los ojos. No reaccioné. 

De nuevo me volvió a suceder. Esta vez lo vi claramente. Era la maldita sombra que vi hacía ya una semana en la cocina. Estaba a los pies de mi cama. Del susto abrí completamente los ojos y allí seguía. Mirándome. 

Tanteé la pardee en busca del interruptor. No lo encontraba. Aquella sombra se movía, aunque lo hacía muy lentamente. No encontraba el interruptor. Ahora levantaba una mano. Por fin lo encontré. 

Me cegué un poco al encender la luz, pero aquella cosa ya no estaba. Me pude dejar dormir. 

En mitad de un sueño algo extraño pude sentir como allí mismo algo me tocaba el tobillo. Lo moví queriendo apartar lo que sea que me estuviera tocando el pie. De nuevo. Aun lo sentía. Otra vez. 

Hasta que...aquello que me estaba tocando el tobillo me despertó. Sentí como si alguien me jalase de los pies. No como si se tratase de una broma. No. Estaba sola en la habitación.

Aquella cosa me tiró del tobillo con tal fuerza que me levantó el mismo. Abrí los ojos y me encogí un poco, pensando que eso lo alejaría. No fue así. 

Esta vez, pude ver una mano, completamente negra que aparecía en mi tobillo. Sentí frío en él, un frío propio para la época...

De nuevo me jaló del pie. 

Menos mal que ene se momento, mi hermana apareció con la luz de su teléfono...

A la mañana siguiente cuando ya recogíamos para irnos de allí, me mire´el tobillo y aun tenía las marcas de unas manos, eran leves, pero estaban allí. 

Más nunca he pasado una sola noche en esa casa.


¿Te ha sucedido esto alguna vez? 
¿Por que no nos lo cuentas?

Tu correo electrónico:


Delivered by FeedBurner
Subscribe to Tenerife Paranormal by Email

siguenos en facebooksiguenos en TwitterCanal de youtubesígueme por Correo

Comentarios