William Mumler: el fotógrafo de fantasmas

Ya pocos pocos de nosotros, es muy difícil colarnos esas supuestas imágenes falsas de fantasmas o esos vídeo que dicen tener un fantasma grabado. Con toda la evolución de la actualidad, es casi imposible hacer creer a alguien estos montajes fotográficos.

Peor vamos a ponernos en contexto. Es el siglo XIX, la población lucha por sobrevivir a las terribles guerras que están asolando el mundo, tal y como lo conocíamos, la única manera de retomar esos momentos de paz y tranquilidad es a través de las fotografías. ¿Pero si nos dijeran que mediante la fotografía, podemos volver a nuestros familiares, que han fallecido en la guerra¿ ¿Te lo creerías? 


William Mumler: el hombre que fotografiaba fantasmas  

América, ya había pasado lo peor, las guerras habían acabado por fin, ahora tocaba recuperarse tras el duro golpe. Como suele pasar en todos los enfrentamientos de guerra entre un mismo país, lucharon vecinos contra vecinos, hermanos contra hermanas, primos contra otros primos, y así un largo y extendido etcétera.

Hubo muchísimas bajas en toda américa, pero poco a poco, la población americana, se fue fortaleciendo des este duro golpe, haciendo años después, un país de luchadores y sobrevivientes. William Mumler, era uno de estos hombre, que quería sacar un poco de tajada de este contexto de sufrimiento y dolor. 


Este visionario, tenía un estudio de fotografía, que en esos tiempos, estaba todavía en pañales. Pero él pudo ver como se comenzó a demandar nuevos trabajos que antes jamás se veían, como no estamos hablando del espiritismo

Ésta era una pseudociencia que estaba reuniendo bajo su seno a capas de la sociedad de todos y cada uno de los estratos. Desde los más pobres hasta los más ricos, todos ansiosos por entrar en contacto con sus muertos, con aquellos que la guerra, se había llevado tempranamente, sin permitir un adiós, una despedida apropiada con la que hacer más fáciles los días.

No era muy extraño, que en aquella época en Estados Unidos, hubiera en casi cualquier esquina de las ciudades, un medium, buscando atraer a los clientes con sus decorados de los locales, sus palabrerías y supuestos poderes. Pero entre todos aquellos "farsantes" había como no, gente que sí sabía lo que hacía y que realizaba las cosas como se tenían que hacer, BIEN. 

Estamos hablando como no, del señor William H. Mumler, que creó el primer estudio de fotografía, que era capaz de fotografiar a los familiares fallecidos después de la guerra.  En 1860, este nuevo fotógrafo y su estudio, comenzaron a sacar fotos de fantasmas, que acompañaban a sus familiares. 


Aquellos, eran los días en que la fotografía avanzaba ya con pies firmes y seguros. Mumler, joyero de profesión, se había aficionado a este arte y quiso probar suerte pero aportando algo especial. Construyó una buena trastienda en su local y, en 1861 apareció frente a sus amigos para enseñarles algo sorprendente: un autorretrato que él mismo había realizado, y donde sin saber cómo, aparecía la forma de una mujer joven: su propia prima recién fallecida.

Dicha fotografía causó expectación en todo Boston, tanto es así que no tardaron en aparecer decenas de clientes en su negocio dispuestos a que, el fotógrafo de fantasmas, realizara lo mismo con ellos. Que les devolviera por un instante la imagen de sus personas queridas del más allá.

William H. Mumler vio así su oportunidad, y no dudó en cobrar dichas fotografías a un precio cinco veces mayor que el ordinario. Y nadie objetó ni una palabra. El resultado era más que tentador.



Su negocio fue todo un éxito. Se enriqueció y fueron muchas las personas que salían asombradas de su negocio llevándose su autorretrato acompañado por una sombra extraña, una sombra que la mayoría identificaba con la de un familiar. La fe era absoluta.

El destape de todo un engaño 


Cuando toda la población se enteró de que este fotógrafo, era capaz de hacer fotos a los fantasmas que acompañaban a sus familiares, empezaron a aparecer unas hipótesis de una posible estafa llevada a cabo por el señor Mumler. Sospechaban que lo que hacía era aplicar la foto con una misma placa en la que aún quedaban residuos de la anterior. Eso, más una técnica afinada de revelado, hacía auténticos milagros.


Por desgracia para el señor Mumler, fue llevado a los tribunales ¿lo sentenciaron? Nunca, ya que nadie en aquellos tribunales, fue capaz de demostrar con pruebas factibles, que aquellas fotos eran falsas. Después de este revuelo, William, decidió mudarse a Nueva York, donde abrió su segundo estudio, que como no, fue todo un éxito. 


Tanta era la fama de este hombre, que de nuevo, se vio sumergido en los tribunales, después de gastarse toda una fortuna en abogados y en juicios, el señor Mumler, casi tocó fondo con su negocio, hasta que un día, pasó algo inolvidable para él...


Era una mujer que pidió discreción, y que conociendo sus dotes, solo le pedía que le hiciera una fotografía. Era el año de 1871, y a quien Mumler fotografió era ni más ni menos que a Mary Todd Lincoln, la viuda del presidente de los EEUU, Abraham Lincoln.



Fotografía de la esposa de Abraham Lincoln con el fantasma de su marido detrás.

Nadie supo cómo hizo aquello. Ninguna persona pudo desenmascararlo jamás. En especial cuando logró ofrecerle a la viuda de Lincoln, aquella fotografía en la que, efectivamente, salió junto a su esposo muerto seis años antes.
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